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- 2/17/2009 9:05 AM
El juicio contra ex dirigentes de los Jemeres comienza
30 años después del genocidio
Casi
30 años después de la caída del régimen de los Jemeres Rojos en Camboya, una de
sus figuras más emblemáticas por su participación en el genocidio se enfrentará
hoy al tribunal respaldado por Naciones Unidas que lleva años preparando el
proceso contra los antiguos líderes de un régimen que acabó con la vida de 1,7
millones de personas, la mayoría torturados o por enfermedades o inanición.
Otras cuatro ex dirigentes, todos ellos ancianos que han permanecido ocultos
durante más de 20 años, están a la espera de juicio.
MADRID,
17 (EUROPA PRESS)
Casi
30 años después de la caída del régimen de los Jemeres Rojos en Camboya, una de
sus figuras más emblemáticas por su participación en el genocidio se enfrentará
hoy al tribunal respaldado por Naciones Unidas que lleva años preparando el
proceso contra los antiguos líderes de un régimen que acabó con la vida de 1,7
millones de personas, la mayoría torturados o por enfermedades o inanición.
Otras cuatro ex dirigentes, todos ellos ancianos que han permanecido ocultos
durante más de 20 años, están a la espera de juicio.
Kaing Guek Eav (en la imagen), más
conocido como Duch, será el primero de los ex
miembros de los Jemeres Rojos en sentarse en el banquillo de los acusados por
los cargos de crímenes contra la Humanidad en su papel de director del centro
de interrogatorios y torturas S-21.
Los
Jemeres Rojos, liderados por Pol Pot, lideraron entre
1975 y 1979 un régimen de corte maoísta en Camboya. Su ideología mezclaba una
interpretación muy particular y de extrema izquierda del maoísmo, centrándose
en su exaltación del campesinado, con las ideas anticolonialistas propias de
las guerras de liberación nacional.
El
régimen prohibió todo signo de modernidad en el país. Las ciudades fueron
desalojadas por la fuerza y los camboyanos fueron obligados a trasladarse a
campos de trabajo. Según las cifras que se manejan, la población de la capital,
Phnom Penh, descendió de dos millones a 25.000 en sólo tres días.
El
dinero quedó prohibido y el banco central desapareció. También se prohibieron
los coches y el carro de bueyes fue instaurado como vehículo oficial del país.
Los Jemeres Rojos abolieron la propiedad privada, prohibieron la religión,
aislaron al país cortando las comunicaciones con el exterior y eliminando el
servicio postal, suprimieron la educación y clausuraron los hospitales.
Todas
aquellas que llevaban gafas o que hablaban un idioma extranjero o los que
tenían una enseñanza superior debían ser "reeducados" y muchos fueron
asesinados por ser considerados enemigos de la revolución que lideraba Pol Pot, quien murió en 1998 en su exilio en la selva.
CENTRO
DE TORTURAS
En
la capital se instauró el centro S-21, donde Duch,
ahora de 66 años, supervisó supuestamente la tortura y exterminio de unos
16.000 hombres, mujeres y niños. La mayoría de las víctimas fueron forzadas a
confesar una serie de crímenes --como ser espías de la CIA--, antes de ser
masacradas y enterradas en los tristemente conocidos como 'campos de la
muerte'.
"Quiero
preguntarle por qué mató a su propia gente y por qué me torturó", declaró
a la agencia Reuters Chum Manh
durante una visita al centro escolar en el que se ha convertido la prisión
S-21. Chum es uno de los 14 supervivientes del centro
en el que unas 16.000 personas fueron torturadas antes de ser trasladadas a los
campos de exterminio a las afueras de Phnom Penh.
Chum Manh, quien ahora tiene 78 años, cuenta que era mecánico de
coches cuando fue detenido por las autoridades del régimen. Acusado de ser
espía de la CIA, fue encerrado en una celda minúscula, con espacio sólo para
una cama, encadenado con grilletes y torturado casi a diario. "Una vez me
fustigaron 200 veces con alambres electrificados", afirma.
"Mataron
a mi mujer y mi hijo. Incluso mataron a niños de tan solo meses de edad",
añade Chum, quien señala que el "odio" que
siente hacia los Jemeres Rojos le hace desear que ejecuten a Duch, pero remarca que esto "no es aceptable" en
el budismo, la religión que practica. Por lo tanto, cree que el tribunal debe
ser "indulgente" con el ex director de la prisión S-21 si éste
"cuenta la verdad sobre el régimen".
Todo
este horror ha quedado perfectamente ejemplificado en los museos que se han
abierto en distintos puntos de Camboya para recordar lo que ocurrió. Por
ejemplo, en la ex prisión y en el 'campo la muerte' de Choeung
Ek, a 15 kilómetros de la capital, se exhiben los
cráneos de los fallecidos para que no se olvide este negro capítulo de la
Historia.
TRIBUNAL
RESPALDADO POR LA ONU
Uno
de los fiscales que han trabajado en la recopilación de testimonios sobre el
genocidio perpetrado en Camboya, William Smith, resaltó el carácter simbólico
del juicio que empieza mañana. "Es un día muy importante para los
tribunales. Por primera vez alguien va a tener que rendir cuentas por las
atrocidades cometidas por los Jemeres Rojos", señaló.
Sin
embargo, algunos dudan de que los otros cuatro ex dirigentes que gobernaron
junto a Pol Pot y que están actualmente detenidos se
vayan a enfrentar a los tribunales. Entre ellos se encuentran el 'hermano
número dos' y mano derecha de Pol Pot, Nuon Chea, así como el ex
presidente Khieu Samphan,
de 78 años, el que fuese ministro de Exteriores Ieng Sary y la mujer de éste último, ex ministra de Asuntos
Sociales, Ieng Thirith.
A
diferencia de Duch, quien confesó sus crímenes
después de convertirse al cristianismo alegando que sólo cumplía órdenes, el
resto de los acusados insiste en que no cometieron ninguna irregularidad. Hasta
el momento se desconoce cuando serán procesados.
También
existen dudas respecto a la credibilidad del tribunal, formado por 17 juristas camboyanos
y 12 extranjeros, después de que un abogado extranjero recomendase una
investigación sobre otros seis sospechosos. Además, pese a los esfuerzos
públicos por informar a los camboyanos acerca del tribunal que procesará a los
acusados, una reciente encuesta de Centro de Derechos Humanos de la Universidad
de California señala que el 85 por ciento de los encuestados tenían "poco
o ningún conocimiento" sobre el tribunal.
"Este
tribunal no tendrá éxito, no importa cómo de bueno sea el proceso, si la gente
de Camboya no conoce y entiende lo que se está haciendo", indica Heather Ryan, observadora de la
Iniciativa Abierta para la Justicia Social en el tribunal.
DESCONOCIMIENTO
Seng Nary, una estudiante de 18 años que sólo ha oído hablar de
los Jemeres Rojos por sus padres, admitió que sabe muy poco sobre el tribunal
auspiciado por la ONU que juzgará a los hasta ahora cinco ex miembros del
régimen. "He visto algo en la televisión sobre el tribunal de los Jemeres
Rojos, pero eso es todo", afirmó.
Casi
30 años después de la caída del régimen de Pol Pot,
muchos jóvenes camboyanos que nacieron después de 1979, como Seng Nary, conocen muy poco la
historia de uno de los capítulos más oscuros del siglo XX y que ocurrió
precisamente en su país.
"Cuando
preguntamos a los estudiantes acerca del genocidio de los Jemeres Rojos, no
creen en ello y creen que se trata de ficción", explicó a Reuters el
viceministro de Educación de Camboya, Ton Sa Im. "Pero ahora, cuando ven que Naciones Unidas ayuda
a Camboya a llevar a juicio a los Jemeres Rojos, comienzan a creérselo",
añadió refiriéndose al proceso judicial que comenzará mañana.
Para
acabar con el desconocimiento, el Gobierno ha editado un libro de texto sobre
el régimen de los Jemeres Rojos para que los más jóvenes conozcan en
profundidad lo que ocurrió en su país entre 1975 y 1979. Más de medio millón de
copias del libro de texto sobre la dictadura serán distribuidas por todo el
país, donde más de la mitad de sus 14 millones de habitantes nacieron después
de la caída del régimen, con la invasión de las tropas vietnamitas.
"Por primera vez en la Historia de Camboya, el
genocidio será enseñado en los institutos", destacó Youk
Chhang, director del Centro de Documentación de
Camboya (DC-Cam), con sede en Estados Unidos y uno de los que posee información
más completa sobre las atrocidades cometidas por los Jemeres Rojos.